15/11/08. La expansión de la agroindustria forestal trae oportunidades y desafíos
vinculados a la cadena de valor del sector, el modelo a seguir, el impulso a la
investigación a nivel agronómico e industrial y varias sinergias posibles en
materia energética y ambiental.
Hace un año el inicio de actividades de la planta de celulosa de Botnia supuso para la agroindustria forestal un salto cualitativo en la cadena de valor del modelo clásico al que Uruguay había apostado desde fines de los ochenta. La fábrica, única en el país en cuanto a su complejidad tecnológica y escala de producción, permitió exportar celulosa, y no ya madera en rolos o chips. Por otra parte, la incertidumbre en torno a la instalación de esta industria a orillas del río Uruguay aceleró la toma de conciencia ambiental por parte de la sociedad y las autoridades, lo que permitió valorizar los esfuerzos en torno al desarrollo de capacidades y tecnologías novedosas en esa área.
* A estas preocupaciones se sumaron más recientemente aquellas enfocadas a la búsqueda de nuevas fuentes de energía, lo que augura combinaciones interesantes.
Más allá de diagnósticos y pronósticos sobre, (posibilidades y limitaciones de estos desarrollos, echar un vistazo a algunas de las actividades de investigación y desarrollo (ID) en curso en ambas áreas (la forestal y la ambiental) emprendidas desde la Universidad de la República (UDELAR), el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y el Laboratorio de Análisis Tecnológico del Uruguay (LATU) ayuda a ver las sinergias y articulaciones posibles y necesarias.
En la reciente consultoría realizada como insumo para el Plan Estratégico Nacional en Ciencia, Tecnología e Innovación (PENCTI) y referida a las cadenas agroindustriales,** se abordaron los principales desafíos para la innovación en el complejo forestal. El documento describe el desarrollo del sector y plantea distintas necesidades en materia de investigación y generación de capacidades según el modelo forestal al que se apueste.
En efecto, al modelo tradicional, impulsado por la ley de 1987 y basado en la producción a gran escala orientada a la industria de la celulosa y el papel y a la madera sólida para aserrío, se sumó a partir de 2005 la apuesta a un modelo alternativo, impulsado por el actual gobierno.
El primero, fomentado a partir de la ley forestal 15.939, y que contó con varios incentivos (incluidas las zonas francas), fue acompañado por programas de investigación desde el INIA y el LATU que han alcanzado cierta madurez.
En el INIA, las líneas de investigación trazadas desde una cogestión público-privada se centraron en el estudio de las especies privilegiadas por ese modelo y que son de rápido crecimiento (eucalipto y pino) en busca de su mejoramiento genético. "Como fruto del esfuerzo de más de una década (el programa forestal del INIA se creó en 1991), hoy tenemos semillas de variedades mejoradas y clones que están a disposición de los productores.
Como el crecimiento es definitorio, tanto para la producción de celulosa como para madera de calidad destinada a aserrío, se concentraron inicialmente los esfuerzos de selección en ese aspecto. Posteriormente se agregaron otros criterios de selección, como la forma, la sanidad y las características de la madera. Luego incorporamos líneas de investigación en manejo silvicultural (podas, raleos, modelos de crecimiento etcétera).
A partir de 1998 integramos la temática ambiental, a raíz de la preocupación de grupos ambientalistas y de las exigencias planteadas por el proceso de certificación de las plantaciones. Se destinaron fondos para financiar proyectos externos para investigación en el ciclo del agua. A partir de 2005 la nueva Junta Directiva del INIA puso mucho énfasis en la temática de sustentabilidad ambiental, con la creación de una unidad INIA-LATU en Fray Bentos para cubrir diferentes aspectos relacionados con el impacto ambiental de la forestación ", afirmó a Brecha Zohra Bennadji, investigadora del programa forestal del INIA en Tacuarembó.
En los laboratorios ubicados en el ex
frigorífico Anglo en Fray Bentos se realizan -además de tareas de monitoreo,
control y medición de la actividad industrial de Botnia- varias actividades de
ID en sus cuatro departamentos (forestal, ambiental, de aguas y productos
químicos, y de microbiología). Los trabajos en el área forestal incluyen un
estudio sobre la "influencia de la edad de corte en las propiedades pulpables
del eucalipto globulus en Uruguay", y otro sobre "raleo forestal y calidad de la
madera de eucalipto granáis para uso como madera sólida ".
También en la
fase industrial hay varios programas. Por ejemplo, uno que busca integrar los
conocimientos de bioquímica, información ambiental y procesos agroindustriales
para facilitar el desarrollo de nuevos productos bio-tecnológicos a partir de
comunidades microbianas que son capaces de vivir en ambientes
extremos.
Existen investigaciones en energía vinculada a la industria de la celulosa, como la apuesta a elaborar bioetanol a partir de la celulosa y sus residuos. Investigadores de la Facultad de Ciencias están trabajando en tratamiento enzimático para hacer con la celulosa un proceso similar al que se realiza con la caña de azúcar de modo de producir combustible. Esta apuesta supone un gran desafío de investigación cuyo impulso depende más del Estado (ANCAP, Dirección Nacional de Energía) que de las empresas, ya que este tipo de industrias son de por sí enérgicamente positivas (generan energía a partir de la quema de sus residuos para autosuministro e, incluso, para su venta), por lo que no tendrían necesidad de explorar esa vía. La importancia de esta posibilidad radica en que se lograría un biocombustible originado en una materia prima no alimenticia.
En el área ambiental un bioquímico del INIA, Leónidas Carrasco, e investigadores de las facultades de Ciencias e Ingeniería estudian el ciclo completo del agua, desde su absorción por parte de los árboles hasta aspectos geoquímicos del suelo y los efectos de las plantaciones.
También en esa área, uno de los puntos señalados por la consultoría en ambiente y recursos naturales realizada para el PENCTI es avanzar en actividades de ID que arrojen soluciones para el manejo de residuos y que a la vez generen energía, lo que tiene una ventana de oportunidad en la agroindustria forestal, como lo muestra el trabajo de un equipo de la Facultad de Ingeniería (véase recuadro).
El documento subraya la necesidad de "obtener mayor información sobre descarga de efluentes, residuos sólidos y contaminación (...). Un área a investigar en el manejo de efluentes industriales es el potencial de la tecnología anaerobia como productora de biogás y su uso como fuente de energía a nivel local". Asimismo dice: "dado el creciente aumento de biomasa originado en la actividad agroindustrial, es necesario desarrollar líneas de investigación con el objetivo- de reutilizarla, posibilitando que deje de ser un costo (eliminación) y una carga para el ambiente, y pase a ser un bien productivo: generación de energía (biogás, etanol), fertilizantes, alimento animal, material de construcción ".
NUEVO MODELO, NUEVOS ESTUDIOS. El modelo forestal alternativo definido por el gobierno busca fomentar la forestación en pequeños predios y que sea complementaria de la ganadería, como forma de impulsar la diversificación productiva. Se apunta a nuevas especies (se eliminó la preferencia que existía a favor del eucalipto y el pino) capaces de producir madera que admita procesos de agregación de valor generadores de mayor empleo (viviendas, muebles).
Esta apuesta del gobierno plantea algunas interrogantes. Los autores de la consultoría sobre cadenas agroindustriales se muestran escépticos en cuanto a la adopción de la forestación por parte de los ganaderos, y estiman que "los procesos industriales van a continuar siendo liderados por la producción de celulosa y de maderas sólidas a través de empresas de gran escala (...).
En relación con el posible desarrollo de industrias de productos de mayor valor agregado y de otras especies forestales, surgen algunas interrogantes vinculadas tanto a la etapa agrícola, donde existen carencias en relación con los conocimientos disponibles, como a la etapa de procesamiento, en la cual se entiende que se incorporan otros factores donde la competitividad relativa del país es menor o enfrenta dificultades importantes por la presencia de fuertes competidores".
Igualmente los autores señalan que en materia de ID las prioridades deberían vincularse a las dos líneas estratégicas. Por un lado los temas vinculados a la producción de celulosa y madera sólida (modelo tradicional) y por otro todo lo referido al desarrollo y generación de conocimientos en otras especies que deriven en productos con mayor valor agregado (modelo alternativo).
"En la primera de las líneas, es necesario trabajar en innovaciones relacionadas a las etapas agronómicas propiamente dichas, dado que las tecnologías industriales son traídas por las empresas instaladas que aportan procesos ya probados en países desarrollados."
Algunos
estudiantes de la Maestría en Celulosa y Papel -emprendimiento conjunto de la
Facultad de Ingeniería y la Universidad Politécnica de Helsinki (TKK) y que
cuenta con financiamiento de Botnia- están haciendo sus tesis en temas que
intentan atender necesidades del sector. Por ejemplo, hay una investigación
referida a la adaptación de las especies de eucaliptos que crecen en Uruguay.
"Botnia tiene una unidad tecnológica en Finlandia, pero hay temas" que tienen
que ver con las singularidades de la producción en Uruguay y las características
de la materia prima que usamos aquí", afirmó a Brecha Bruno Vuan, gerente
técnico de la planta de Botnia en Fray Bentos.
La segunda línea de
investigación, vinculada al modelo alternativo, "s más reciente y es donde
existen mayores carencias. Desde el INIA se busca atender esas necesidades. "A
partir de 2005, surgen nuevos lineamientos desde el ministerio para la
implementación de un modelo de forestación con especies alternativas para
diferentes fines (madera de calidad, servicios ambientales, producción de
energía, obtención de productos no madereros y sistemas silvopastoriles). Desde
el programa forestal buscamos traducir estos lineamientos en líneas de
investigación, iniciando un proyecto en identificación y evaluación de especies
multipropósito que puedan servir para los diferentes fines citados.
El objetivo
es identificar y evaluar especies adaptadas a las condiciones ecológicas del
país, ver si tienen aceptación, y sobre todo si sus productos tienen colocación
en el mercado. Entre las especies alternativas consideradas (aún en plano
tentativo) se está trabajando en pecan, nogal, álamo, sauce y algunas nativas
como algarrobo, timbó, ibirapitá y yerba mate. Esta lista preliminar surge de
experiencias registradas en el país, en la región y a nivel internacional y de
trabajos preliminares de prospección del programa forestal del INIA. Queda por
delante todo el proceso de su validación para diferentes zonas agroecológicas
del país", agregó Bennadji.
Como hay una orientación general del sector
hacia el primer modelo -el segundo comenzó a ser impulsado recientemente-, cabe
preguntarse si las investigaciones para avanzar en él verán la luz con el
esquema de funcionamiento de los institutos paraestatales de investigación
(LATU, INIA), caracterizados por la gestión compartida entre el Estado y los
privados (quienes asesoran en las líneas de investigación a tomar), o si será
necesario un impulso a nivel central (por parte de la ANII, por ejemplo).
El gobierno ha dado algunos pasos de estímulo al modelo-alternativo. Liberó las especies, emitió un decreto para fomentar plantaciones de árboles a pequeña escala, y el programa ganadero del MGAP hizo llamados para proyectos de silvopastoreo (complementación de la producción forestal y ganadera). El tema es cómo acercar el modelo alternativo a los productores para que éstos' respalden las líneas de investigación asociadas. Hasta ahora, el INIA realizó una encuesta y viene trabajando a partir de talleres regionales.
"Como institución de
investigación somos conscientes de que hay que ir dando pasas pequeños y
prudentes, porque los árboles son de ciclos largos, y no podemos embarcarnos en
programas de mejoramiento genético o recomendar plantación de especies sin estar
seguros de que realmente hay interés en su uso y mercados para la colocación de
sus productos", agregó Bennadji.
La encuesta arrojó resultados que para
el INIA son alentadores. Aunque las respuestas fueron pocas (unas 60),
permitieron detectar tendencias. Respondieron productores de todo el país y la
mayoría con experiencia de forestación en su campo. El 80 por ciento mostró
interés en introducir especies alternativas y el 100 por ciento se mostró
interesado en trabajar y apoyar al INIA en esta línea de investigación. El otro
indicador importante fue que manejaban conceptos que son parte de los
lineamientos del ministerio, como aquellos vinculados a los servicios
ambientales (protección de biodiversidad, conservación de suelos).
El tema de
la complementación de los rubros implica desafíos y requiere nuevas líneas de
investigación, desde aquellas vinculadas a la determinación de las especies que
se adaptan a ese tipo de emprendimientos hasta las relacionadas con los modelos
de gestión. Significa también emprender un trabajo multidisciplinario y de
articulación interinstitucional, otros desafíos en la agenda de los actores del
sector forestal.
* Véanse Detrás de los Números 10-VIII-07 y
7-IX-07.
** Agricultura y agroindustria. Perfil de los grandes desafíos
estratégicos, de Martín da Bezies (coordinador), Eduardo Errea y Gonzalo Souto. Disponible en www.brecha.com.uy
Fuente: Semanario Brecha












