
25/02/09. La ley de Bosques reglamentada por el Gobierno nacional permitirá resguardar las pocas especies originarias que quedan. Según los especialistas, debe ser aplicada por personas idóneas en el tema.
El 13 de febrero, la presidenta
Cristina Kirchner firmó la reglamentación de la Ley Nacional de Presupuestos
Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos (26.331) que distintas
organizaciones ambientalistas reclamaban desde hace ya bastante tiempo. En el
caso de la provincia de Córdoba, los especialistas manifiestan que la ley es
positiva si las personas que la aplican conocen plenamente la situación. En
nuestra provincia más del 80% de los bosques originarios se han
perdido.
"Con esta reglamentación comienza un tratamiento aparte de
bosques nativos. Esta ley era necesaria porque es indispensable que el área de
aplicación, que es la secretaría de Medio Ambiente, tenga las armas y los
instrumentos legales para que se regularice el uso de los bosques nativos",
indicó el ingeniero Aldo Rudi, referente forestal de Córdoba.
Por su
parte, Raúl Montenegro, presidente de la fundación para la Defensa del Ambiente
(Funam) y Premio Nobel Alternativo 2004, mantiene una mirada crítica de la
reciente legislación. "La ley no sólo protege los bosques sino también los
desmontes. Estoy sorprendido por el desmesurado optimismo que se generó
alrededor de la ley y su reglamento. Ambas llegan a un país con alto grado de
corrupción y administraciones enfermas. El artículo 33, que ordena la
realización de ordenamientos de bosques nativos en cada provincia, abre la
puerta para que varios gobiernos blanqueen sus desmontes", expresó. En este
sentido explicó que en cada provincia pueden hacerse consultas a los distintos
sectores, como marca la ley, y luego dentro de la legislatura puede aprobarse
una ley que contradiga los informes técnicos.
La ley 26.331 establece que
en un plazo máximo de un año, cada provincia deberá realizar el Ordenamiento
Territorial de sus Bosques Nativos. Durante la realización de esta actividad, no
se podrán autorizar desmontes. Una vez cumplido el año, las provincias que no lo
hayan realizado no podrán autorizar desmontes ni ningún otro tipo de utilización
y aprovechamiento de los bosques.
Además de esta zonificación de los
bosques clasificándolos según su valor de conservación, la ley prohíbe la quema
a cielo abierto de los residuos derivados de desmontes o aprovechamientos
sostenibles de bosques nativos. También advierte, entre otras cuestiones, que
todo proyecto de desmonte o manejo sostenible de estos bosques nativos debe
respetar los derechos de las comunidades indígenas originarias de esas tierras y
previamente deberá realizarse un Estudio de Impacto Ambiental y una audiencia
pública.
Un poco tarde
Si bien en la provincia de Córdoba ya
existía una ley de ordenamiento territorial, los desmontes avanzaron de manera
desmedida sobre los bosques originarios. "Más del 80 por ciento de los bosques
nativos ya se destruyó. Córdoba tiene la más alta tasa de desmonte de Argentina,
-2,93 por ciento para el período 1998-2002. La tasa cordobesa de deforestación
supera la tasa mundial, que es de 0,23 por ciento anual para el período
1999-2000, y la de Africa, que fue de -0,78 por ciento anual para el período
1999-2000", precisó Montenegro. Y graficó la situación manifestando que en el
período 2000-2005 se desmontó en Córdoba el equivalente a 67 canchas de fútbol
por día.
Aldo Rudi considera que la ley traerá sus beneficios para la
provincia sólo si es aplicada por personas idóneas. "Con los años de
explotación, desde la época hispánica la forestación se fue destruyendo y hay
espacios que realmente no tienen ningún retorno y ningún sentido mantenerlos.
Por eso es una ley difícil que necesita un rigor científico y no un voluntarismo
ecológico", señaló. Y consideró que cuando esta reglamentación baje a las
provincias deberá estar manejada por gente muy idónea para no crear conflicto.
"Deben cumplirse los respaldos que tiene cada propietario ya que la Constitución
le reconoce algunos derechos", aclaró el ingeniero.
Por su parte,
Montenegro también cree que la capacitación y la honestidad de las personas que
se encarguen de aplicar la Ley de Bosques es fundamental para que se puedan
obtener buenos resultados. "Es necesario que sean honestos, lo subrayo, y sepan
de qué se trata. Desde el gobernador hasta el secretario de Ambiente de la
provincia deberían seguir un curso acelerado de ecología. Desde ya, debería ser
obligatorio para todos los plantadores de soja y aplicadores del paquete
tecnológico. No se dan cuenta que al desmontar rompen las únicas fábricas de
suelo, los únicos conservadores naturales de humedad, y nuestro mejor seguro
contra sequías e inundaciones", manifestó.
Protección y conservación
La
flamante ley también crea un fondo para compensar a los titulares de las tierras
en cuya superficie se conservan bosques nativos. Será abonado anualmente por
hectárea, de acuerdo a la categorización de bosques nativos, generando la
obligación en los titulares de realizar y mantener actualizado un Plan de Manejo
y Conservación de los Bosques Nativos que deberá ser aprobado en cada caso por
la provincia.
Al respecto Rudi consideró: "El desmonte significa cambiar
el ambiente, va contra la preservación del hábitat de muchas especies. Con
inteligencia se puede fomentar el cultivo de estos bosques y su ordenamiento
nacional. Esto tiene que ser sustentable, lo que hay que fomentar es la
preservación con los subsidios que suponemos que esta ley beneficiosa, con un
criterio científico, le dará a quien demuestre que conserve esos
bosques".
Montenegro también manifiesta cierta cautela en referencia a la
aplicación de la ley 26.331 en el sur de la provincia, donde los desmontes ya
casi han acabado con grandes extensiones de bosques nativos. "Es necesario ante
todo asumir una tragedia que pasó inadvertida públicamente. La provincia tenía
tres grandes ecosistemas principales, chaqueño, del espinal y pampeano. Estos
dos últimos ya desaparecieron como sistema", señaló. Y especificó que los
bosques de caldén del sur de la provincia pertenecientes al ecosistema del
espinal son los últimos que quedan. "Lamentablemente, los sucesivos
gobernadores, incluido el actual, no saben que una provincia sin ecosistemas
naturales está condenada al abismo", expresó el ambientalista.
Fuente: Diario Puntal











