14/11/08. Actualmente los bosques y la energÃa ocupan un lugar destacado en el debate internacional sobre cambio climático. El creciente y continuo consumo de energÃa, el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y las preocupaciones que despierta la dependencia de las importaciones de productos energéticos, son factores que están determinando cambios de alcance mundial respecto a las fuentes de las que se espera derivar energÃa en los próximos años.
Carlos Marx Carneiro, Oficial Forestal de la FAO- El ritmo de aumento del consumo de energÃa en los paÃses en desarrollo crece a ritmo vertiginoso. Pese a que los niveles de consumo per cápita son inferiores a los del mundo industrializado, se pronostica que el consumo de energÃa en los paÃses en desarrollo superará al de los paÃses desarrollados el año 2010.
Las formas de energÃa alternativas constituyen una forma de reducir el consumo de combustibles fósiles y de limitar las emisiones de gases de efecto invernadero. La bioenergÃa, incluida la dendroenergÃa (como se llama a la energÃa producida a partir de la madera y sus derivados) aporta actualmente una gran proporción del suministro mundial de energÃa. De hecho, la dendroenergia en muchos paÃses en desarrollo sigue siendo la principal fuente de energÃa para millones de personas.
La dendroenergÃa producida mediante tecnologÃas eficientes ya es competitiva respecto a la energÃa fósil en muchos paÃses, y ofrece niveles energéticos y de eficiencia de carbono generalmente más altos que otras materias primas bioenergéticas.
En particular, las instalaciones combinadas para generación de energÃa térmica y eléctrica (co-generadores) que ya son utilizadas por muchas industrias forestales, tienen una eficiencia de conversión que llega al 80 %.
Se espera que a mediano plazo se pueda disponer también de una tecnologÃa operacional para la producción comercial competitiva de biocombustibles lÃquidos procedentes de materiales celulósicos, incluida la madera.
Con el ritmo actual de desarrollo es posible que la producción de biocombustibles lÃquidos de segunda generación sea competitiva dentro de los próximos diez años o menos, , en cuanto a precios y a sus emisiones de carbono.
Gracias a los combustibles lÃquidos de segunda generación procedentes de cultivos perennes y de residuos leñosos y agrÃcolas, será posible reducir considerablemente el ciclo de las emisiones de gases de efecto invernadero, llegando a ser más eficiente y al menos tan económico como la de biocombustibles obtenidos de cultivos como la caña de azúcar. Este avance significarÃa que la competencia con la producción de alimentos se reducirá, la eficiencia energética aumentarÃa y el balance general de energÃa mejorarÃa.
En la actualidad la energÃa derivada de los bosques es más competitiva cuando es generada como un subproducto industrial de la elaboración de la madera. Los residuos leñosos ofrecen la mejor oportunidad de generación de energÃa en razón de su disponibilidad, valor relativamente bajo y proximidad de los puntos de producción de los lugares en que realizan las operaciones forestales. Los residuos leñosos provenientes de todas las operaciones forestales corresponden a más de la mitad de la biomasa que se extrae de los bosques.
En los bosques naturales se puede disponer en muchos casos de más del 70 % del volumen total de biomasa para la generación de energÃa, como resultado del conjunto de las operaciones de explotación y aprovechamiento forestal. Los desechos de aserradero constituyen otra fuente de residuos más fácilmente accesible.
Sin embargo, para que la contribución de los bosques sea verdaderamente efectiva hay que incorporar e incentivar de forma substancial ese componente en las polÃticas energéticas nacionales y resaltar sus contribuciones y beneficios sociales, económicos y ambientales, asà como ajustar cuestiones polÃticas e institucionales.
Una ordenación forestal insuficiente y la carencia de datos actualizados impiden, a menudo, evaluar todo el potencial económico y social del sector forestal y de la producción de energÃa derivada de la madera. Si las actividades forestales se llevaran a cabo de forma sostenible y transparente, el sector de la producción de energÃa y otros sectores saldrán muy beneficiados.
Finalmente, la transferencia de tecnologÃas apropiadas y eficientes entre los paÃses para la producción de energÃa originada de los bosques, tendrá una importancia considerable para la consecución de los objetivos relativos al cambio climático asociados al desarrollo de la bioenergÃa.
La situación actual representa una oportunidad de máximo interés que permitirá al sector forestal desempeñar una función renovada y contribuir a la seguridad de los suministros energéticos y a la mitigación del cambio climático, al reemplazar los combustibles fósiles y secuestrar el carbono contenido en los bosques y los productos forestales.
Fuente: Agroinformación












