27.01.11. Ésa es la sensación descripta por la Hermana Katia Webster, de la Congregación de Notre Dame, después de la audiencia pública de ayer (25) sobre la explotación ilegal de madera en el Proyecto de Desarrollo Social (PDS) Esperança, ubicado en el municipio de Anapú, Pará. Según ella, el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra) se mostró de acuerdo con las demandas presentadas por los asentados.
Más de mil personas, entre asentados, movimientos sociales y representantes del Sindicato de Trabajadores Rurales del municipio, además de órganos como el Incra, Instituto Brasilero del Medio Ambiente y de Recursos Naturales Renovables (Ibama), Ministerio Público Federal (MPF), Tribunal de Justicia de Pará (TJ-PA), Secretaría Nacional de Derechos Humanos (SDH) y Ministerio de Medio Ambiente (MMA), marcaron su presencia en la audiencia pública realizada ayer por la Defensoría Agraria Nacional. En la pauta de discusión se encontraban la ocupación irregular de lotes y la explotación de madera en el PDS Esperança.
Según la Hermana Katia, los asentados tienen solamente tres demandas, las que fueron escuchadas y concordadas por el Incra en la audiencia de ayer: la construcción de garitas en las entradas del PDS –las cuales deberán ser mantenidas por el Gobierno– a fin de impedir la entrada y salida de los camiones de los madereros, la inspección del camino que está siendo construido para que sea transitable y la revisión ocupacional del PDS Esperança para saber quien realmente puede permanecer en el lugar.

La Hermana Katia no esconde la esperanza de que lleguen días mejores. "Creemos que la audiencia fue positiva. Es un avance, un alivio para nosotros. Tenemos el respaldo y el diálogo con el Incra”, se alegra. Sin embargo, el buen resultado de la reunión de ayer no significa que la lucha terminó o que la situación en el lugar ya está completamente controlada.
Esto es así porque, según ella, el plazo indicado por el Incra para entregar las garitas fue de 60 días. "¿Y qué es lo que va a ocurrir en esos 60 días?”, cuestiona, demandando la presencia de guardia policial hasta la construcción de las garitas. De acuerdo con ella, incluso necesitando trabajar, los asentados están dispuestos a permanecer en las entradas del PDS hasta que se indique que alguna autoridad se quedará en la región durante ese período. "En 60 días se puede retirar mucha madera”, comenta.
Asentamiento Esperança
Ubicado en el municipio de Anapú, en el estado de Pará, en la región Norte de Brasil, el asentamiento –el mismo que presenció el asesinato de la Hermana Dorothy Stang en 2005– vive momentos de tensión a causa del retiro ilegal de madera. Desde la segunda semana del año, un grupo de asentados del PDS bloquea los caminos de acceso al asentamiento para impedir la explotación y retiro ilegal de madera del lugar.
La Policía Federal y la Fuerza Nacional concurrieron la semana pasada al asentamiento para intentar controlar la situación e impedir un conflicto entre asentados y madereros. También durante la misma semana, representantes del Incra escucharon las demandas de los asentados.
Adital.com












