17/12/08. Expertos en
clima reunidos en Poznan, Polonia, prometieron
crear un cofre dorado de créditos de carbono para
financiar a comunidades rurales pobres que se
conviertan en guardianas de tierras y bosques.
Pero son varias las advertencias de que el
oro podrÃa beneficiar solo a los intereses corporativos.
Una de las maneras más efectivas de combatir el cambio climático, causado por gases como el dióxido de carbono que recalientan la atmósfera, es capturando carbono en plantas, árboles y suelos. Para eso hay que reducir la deforestación, elevar la reforestación y emplear técnicas agropecuarias de conservación de suelos y agua.
Si estas actividades se incluyen en un
régimen mundial de comercio de carbono, en el
marco de un nuevo tratado climático en 2009,
puede haber beneficios extraordinarios para los
pobres de zonas rurales y para el ambiente, según
Olav Kjørven, ex director del Grupo de EnergÃa y
de Medio Ambiente del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD).
"Sin embargo, habilitar a los pobres para que
aprovechen ese ingreso potencial implica
proporcionarles herramientas legales y protección
para cosechar los beneficios de su buena
administración", escribió Kjørven en el informe
"Opportunities in Environmental Stewardship:
Climate Change and Legal Empowerment of the Rural
Poor" (Oportunidades de la administración
ambiental: Cambio climático y empoderamiento
legal de los pobres rurales), en coautorÃa con Estelle Fach.
Delegados de más de 190 paÃses intentaron
entre el 1 y el 12 de este mes en Poznan avanzar
hacia un nuevo pacto para reducir la
contaminación causante del calentamiento, bajo la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
El nuevo tratado --que deberÃa materializarse
a fines de 2009 en Copenhague-- será el sucesor
del Protocolo de Kyoto, en vigor desde 2005 y cuyos alcances finalizan en 2012.
Eso requerirá reducciones sustanciales de
gases de efecto invernadero de todos los paÃses y
un fondo para ayudar a las naciones pobres a
adoptar una economÃa más sustentable y adaptarse
a los impactos del cambio climático.
"Es esencial asegurarse de que los futuros
mecanismos de mercado adoptados en el marco de la
Convención no excluyan a los pobres de zonas
rurales, sino que trabajen para su beneficio", dijo Kjørven a Tierramérica.
Ya existen dispositivos, como el Mecanismo de
Desarrollo Limpio (MDL), para ayudar a paÃses y
empresas del Norte rico a cumplir obligaciones de
reducir sus emisiones de gases invernadero, con
el incentivo de crear un mercado del carbono,
donde se transan créditos o certificados, como acciones en la bolsa de valores.
El PNUD promueve un reparto equitativo de los
beneficios derivados de la reducción de emisiones de carbono.
Con acceso a financiación, la agricultura
sustentable y la protección de bosques, que
capturan carbono en plantas, árboles y suelos,
generarán ingresos para las comunidades rurales y
reducirán grandes volúmenes de gases invernadero.
También mejorarán la biodiversidad, los hábitat,
los suelos y el agua, señaló Kjørven.
Un MDL reformado y un nuevo tratado climático
pueden proporcionar un marco global, regulado,
transparente y equitativo, necesario para
materializar esta gran visión de carbono transformado en oro, agregó.
El MDL permite que las empresas de paÃses
industriales obtengan créditos invirtiendo en
proyectos limpios en el Sur en desarrollo.
Desde 2005 se autorizaron más de 4.000
proyectos por miles de millones de dólares en
inversiones públicas y privadas para reducir
emisiones de gases en paÃses pobres.
Sin embargo, la complejidad y el costo para
acceder al MDL han llevado a que sólo se
contemplen grandes proyectos de paÃses como Brasil, India y México.
Además, la conservación de los bosques no
está contemplada en el MDL, aunque entre 20 y 25
por ciento de las emisiones de dióxido de carbono
del mundo se deben a la deforestación.
"Los bosques están desapareciendo a un ritmo
récord, y tenemos que cambiar las reglas del
juego para proteger lo que queda", opinó Kjørven.
En Poznan hubo un amplio acuerdo en que serÃa
más redituable conservar las selvas que
convertirlas en madera o talarlas para cultivo,
siempre y cuando haya fondos jugosos en el
mercado de carbono para conservación forestal,
dijo Frances Seymour, directora general del
Centro Internacional para la Investigación
Forestal (Cifor, por sus siglas en inglés).
"Los bosques son cruciales para combatir el
cambio climático y adaptarse a él", afirmó
Seymour en una conferencia de prensa en Poznan.
El Cifor es una de las muchas entidades a
favor de un esquema de pago por preservar
bosques, conocido como la iniciativa de Reducción
de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD, por sus siglas en inglés).
Según la REDD, los paÃses más ricos pagarÃan
para mantener y reforestar selvas de regiones
tropicales, que permitirÃan compensar su propia contaminación climática.
"Si no incluimos a los bosques en nuestras
estrategias para afrontar el cambio climático
podemos enfrentar un escenario de pesadilla en el
que las emisiones de la deforestación y la
degradación alimenten el recalentamiento, que a
su vez acelere la pérdida de bosques", dijo Seymour.
El hecho de que en muchos lugares del mundo
los campesinos pobres no tienen propiedad ni
tenencia de la tierra es un obstáculo para que
accedan a este tipo de financiación, reconoció Kjørven.
"Eso significa que tenemos que apoyar
esfuerzos paÃs por paÃs para establecer
instituciones y sistemas necesarios y asegurarnos
de que se aclaren las cuestiones relativas a los
derechos sobre la tierra", agregó.
La precariedad del vÃnculo con la tierra, en
esta nueva era de mercado financiero de carbono,
privará a los pobres de ingresos posibles e
"inevitablemente conducirá a la explotación, la
pérdida del sustento, más marginación y una
plétora de otros daños sociales y ambientales", advirtió.
Pero no hay garantÃas de que los pobres se
beneficien de tal sistema, sino al contrario,
opinó Miguel Lovera, presidente de la Coalición
Mundial por los Bosques, una organización no
gubernamental internacional con sede en Paraguay.
Las conversaciones de Poznan parecen haber
versado más sobre comercio y dinero para empresas
privadas que sobre reducir la contaminación o
ayudar a los pobres, dijo Lovera a Tierramérica desde esa ciudad polaca.
"Hay una promoción agresiva de los mecanismos
de mercado como única solución a la crisis climática", dijo.
También es dudoso que un sistema financiero
del carbono pueda competir con las ganancias de
talar bosques para plantar soja o palma aceitera, planteó Lovera.
"Para proteger los bosques, se necesitan
decisiones polÃticas firmes de los gobiernos
nacionales, y no complejos mecanismos de mercado", enfatizó.
Kjørven coincidió en que debe evitarse la
complejidad. Pero "es aún más difÃcil frenar la
deforestación sin normas de mercado que puedan
desviar las inversiones a favor de la
conservación y las prácticas sustentables", concluyó.
* Este artÃculo fue publicado originalmente el 13
de diciembre por la red latinoamericana de diarios de Tierramérica.
Fuente: Ipsnoticias












